Cuando pensamos en los efectos secundarios de un medicamento, solemos fijarnos en el estómago, el sueño, la piel o la tensión arterial. Pero la boca también puede verse afectada por determinados tratamientos.
Sequedad bucal, cambios en el gusto, inflamación de las encías o incluso un mayor riesgo de caries pueden estar relacionados con algunos medicamentos de uso habitual. Por eso, conocer esta relación puede ayudarnos a prevenir problemas y a mantener una buena salud oral.
La sequedad bucal: uno de los efectos más frecuentes
Algunos medicamentos pueden disminuir la producción de saliva y provocar xerostomía o sensación de boca seca.
Entre ellos se encuentran determinados:
Antidepresivos y ansiolíticos.
Antihistamínicos.
Algunos medicamentos para la hipertensión.
Diuréticos.
Algunos analgésicos.
Medicamentos utilizados para determinadas enfermedades neurológicas.
¿Y por qué es importante la saliva?
La saliva no solo sirve para mantener la boca húmeda. También ayuda a neutralizar los ácidos, proteger el esmalte, facilitar la deglución y controlar parte de las bacterias presentes en la boca.
Cuando hay menos saliva, pueden aumentar las molestias, el mal aliento, la aparición de caries y la irritación de los tejidos.
Algunos medicamentos pueden aumentar el riesgo de caries
La relación puede ser indirecta. Si un medicamento provoca sequedad de boca, el descenso de saliva puede favorecer la aparición de caries.
Además, algunos medicamentos de administración oral pueden contener azúcares o excipientes que, dependiendo de la frecuencia de utilización y de la higiene posterior, pueden contribuir al riesgo de caries.
Esto puede ser especialmente relevante en personas que toman medicación varias veces al día o durante largos periodos.
Cambios en el gusto
Algunos tratamientos pueden producir alteraciones del sentido del gusto: sabores metálicos, amargos o una disminución de la capacidad para percibir los sabores.
Aunque normalmente no se trata de un problema grave, puede resultar bastante molesto y, en algunos casos, modificar los hábitos alimentarios.
Medicamentos y sangrado de las encías
Los medicamentos que afectan a la coagulación, como determinados anticoagulantes y antiagregantes plaquetarios, pueden hacer que una persona sangre con mayor facilidad.
Esto no significa que haya que dejar de cepillarse ni utilizar hilo dental. Al contrario: mantener una buena higiene oral es fundamental.
Eso sí, si notas un sangrado de encías frecuente, abundante o que no mejora, es recomendable comentarlo con tu dentista y con el médico que controla tu tratamiento.
Nunca suspendas un medicamento por tu cuenta.
Las encías también pueden reaccionar
Algunos medicamentos pueden favorecer cambios en el tejido de las encías, llegando en determinadas circunstancias a producir un aumento de volumen gingival.
Esto puede dificultar la higiene y facilitar la acumulación de placa bacteriana.
Si notas que tus encías han cambiado desde que comenzaste un tratamiento, cuéntaselo a tu dentista.
¿Mal aliento sin una causa aparente?
La boca seca puede estar detrás de algunos casos de halitosis.
Al disminuir la saliva, se altera el equilibrio normal de la boca y pueden acumularse más fácilmente bacterias y restos, favoreciendo el mal olor.
Por eso, ante un problema de halitosis persistente, no debemos pensar únicamente en la alimentación: la medicación, la sequedad bucal, las encías o la propia higiene oral también pueden influir.
¿Qué puedes hacer si tu medicación afecta a tu boca?
Si necesitas tomar un tratamiento de forma habitual:
Mantén una buena hidratación, beber agua regularmente puede ayudar a combatir la sensación de sequedad.
Cuida especialmente tu higiene oral, cepillado con pasta fluorada y limpieza interdental son fundamentales para prevenir caries y problemas de encías.
Evita el picoteo frecuente de alimentos azucarados, especialmente si tienes la boca seca o un riesgo elevado de caries.
Acude a tus revisiones, las revisiones periódicas permiten detectar pequeños cambios antes de que se conviertan en problemas importantes.
Informa a tu dentista de la medicación que tomas. No solo es importante saber qué medicamentos utilizas antes de determinados tratamientos: también puede ayudar a explicar algunos cambios que aparecen en tu boca.
Y recuerda: no dejes tu medicación por tu cuenta. Si sospechas que un medicamento está afectando a tu salud bucal, no lo suspendas ni cambies la dosis sin consultar con el médico que te lo ha indicado. En muchas ocasiones existen medidas para reducir sus efectos sobre la boca o alternativas que el profesional puede valorar si fuera necesario.
La salud bucal también forma parte de tu salud general
La próxima vez que acudas al dentista, recuerda llevar o comunicar la medicación que tomas habitualmente, incluso si piensas que no tiene ninguna relación con tus dientes.
Porque a veces, ese pequeño detalle puede ayudarnos a entender mucho mejor lo que está ocurriendo en tu boca.
¿Tomas medicación habitualmente y has notado sequedad, cambios en el gusto, sangrado o alguna otra modificación en tu boca? Cuéntaselo a tu dentista.
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